Las altas oportunidades de inserción internacional por la progresiva demanda mundial de carnes sería la clave para que las cadenas agroindustriales pecuarias en la Argentina vean duplicado su crecimiento en los próximos 10 años, según se desprende de un estudio universitario local donde se evaluó el potencial estratégico que puede tener este sector en el desarrollo económico, social y territorial del país.
El dato surgió de una investigación realizada por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en conjunto con la Universidad de San Andrés (UdeSA) y la Fundación Agronegocios y Alimentos, por iniciativa de la empresa Biogénesis-Bagó, que financió el trabajo.
Tal como concluyó el relevamiento de los diversos sector vinculados al mundo agropecuario, el valor bruto de la producción (VBP) podría llegar a crecer entre un 73% y el 102% para el año 2014 y alcanzar así un volumen de negocios del orden de los 58 mil millones de pesos.
De acuerdo con esta evaluación de los especialistas, este subsector del agro argentino que engloba a las carnes, la acuicultura y la apicultura, entre otras ramas, podría avanzar a un ritmo del 7% anual durante la próxima década y ser así uno de los más efectivos dinamizadores de la economía nacional. De hecho, hoy contribuye con el 6,4% del PBI.
Un sector pujante. En 2004, el VBP de las cadenas pecuarias significó 29 mil millones de pesos y representó el 69% del total agro, es decir que superó a la venta de granos y se ubicó muy por encima de otras áreas de la economía, como los textiles y los automotores, que juntas no pudieron ni siquiera arañar el 15,1% del VBP del total de bienes que alcanzó esta rama del campo.
La idea de este documento, según resaltaron en Agronomía de la UBA, es "lograr un mejor conocimiento de sus contribuciones actuales y potenciales, que pueda dar lugar a una estrategia de difusión orientada a lograr que la sociedad argentina otorgue una adecuada valorización a las actividades pecuarias para el futuro desarrollo del país".
Exportación y empleos. En relación con las exportaciones, el estudio indicó que el valor proyectado de las ventas hacia fuera se incrementaría en una década a 9,5 mil millones de dólares como máximo, lo que permitiría contribuir con tasas acumulativas que van del 9 al 12% anual.
Esta suba de las actividades pecuarias incluso tendrían un fuerte impacto en la generación de empleos adicionales, que según el equipo de investigadores serían "sensiblemente mayores a los puestos ocupados por las principales ramas de la industria manufacturera".
De esta forma, el relevamiento interno determinó que en los próximos 10 años se registraría un alza de entre el 30 y 40%. Sumados los empleos indirectos, implicaría entre 450 mil y 645 mil nuevos puestos reales al 1,5 millón que registraba el sector en 2003 y que significaba el 9,5% del total de la masa ocupada en la Argentina.
El costado más social. Más allá de los números, los especialistas universitarios concluyeron que el desarrollo de las actividades pecuarias "permite dar vida y progreso a las poblaciones del interior del país" debido a que su cobertura en las diferentes regiones "establece un tejido social de alta relevancia en el desarrollo territorial".
En este orden, los expertos señalaron que para evitar el constante "deterioro gradual y sistemático de los ingresos de la población" como ha ocurrido en la segunda mitad del siglo XX, el rescate de las cadenas pecuarias podría llevar a "consolidar una etapa de crecimiento sostenido" que al mismo tiempo contemple el desarrollo hacia fuera, pero también el crecimiento del mercado interno.
Sector por sector
De acuerdo con el informe, la demanda mundial de carnes "tiene muy buenas perspectivas de crecimiento asociadas con el aumento del poder de compra de los países emergentes y también con el dinamismo de algunos países industrializados". Y en este contexto, tanto la Argentina como su socio regional Brasil, son los países que estarían en mejores condiciones para hacer frente a esta demanda.
En relación con la carne vacuna la investigación es moderada al hablar de posibilidades, ya que la competitividad del país se ve afectada por problemas sanitarios como la aftosa. En este punto, la idea es mejorar la productividad y enfocar hacia el valor agregado de los productos procesados.
Por su parte, el sector ovino puede aumentar su producción con la incorporación de tecnología y aumentar el peso en faena tras la alimentación final con granos. Además, los expertos que analizaron este subgrupo estimaron conveniente apuntar a la sanidad y a la eficiencia reproductiva.
En tanto, la rama avícola es una de las más prometedoras. De acuerdo con el estudio, el comercio de aves "tiene las mayores tasas de crecimiento" y la región se podría convertir "en uno de los principales polos exportadores del mundo". También aquí existe la posibilidad de agregar valor por medio de comidas elaboradas con esta carne.
En relación con el sector porcino el trabajo de la UBA y la UdeSA aclaró que si bien ha habido aumento en la producción en el país, aún la cadena en su conjunto "no se consolidó como altamente competitiva", pese a que la carne de cerdo es la más consumida en el mundo, con el 34% del total.
Otro sector que alcanza perspectivas "muy favorables" es el lechero, ya que además de la demanda mundial y la retracción de la oferta en algunos países clave, el informe señaló la "evolución cualitativa" que registra el sector en la Argentina.
En otro orden, los investigadores rescataron el rol de la apicultura como movilizador y generador de empleo entre los pequeños productores. Se trata de un área donde su participación en el mercado internacional ya es elevada. También la acuicultura (cría de peces) tiene altas posibilidades de mercado pese a que en la Argentina su estado es "embrionario". De todos modos alcanza para poder salir a competir.
Por último, la Argentina tiene buenas posibilidades de aumentar su producción equina debido a que el país está considerado por su "trayectoria e historia" en este rubro y porque además de sus actividad hípicas es el mayor exportador mundial de esta carne.
Los investigadores
El estudio ha sido coordinado por Hugo Cetrángolo (FA-UBA), Marcelo Regúnaga (UAIA-UDESA) y Gustavo Mozeris (FAA), quienes tuvieron a su cargo la preparación de algunos de los capítulos, conjuntamente con el siguiente equipo de investigadores: Jorge Ingaramo, Juan José Grigera Naón, Carlos Vieites, Ana Cristina Amador, Fernando Medán, Ramiro Costa, Cecilia Gelabert y Juan Ignacio Pina.
Fuente: Universia
